divendres, 19 de març de 2010

El esfuerzo del scrabble escolar

Todos los que nos dedicamos al scrabble lo hacemos por placer. O así debería hacer. Si te dedicas a una afición y lo haces a disgusto algo falla. De todas formas, eso no quiere decir que no hagas un esfuerzo para mejorar en el juego. Lo hacemos todos, unos más y otros menos. Unos hacemos algunas partidas extras, otros estudiamos listas y listas de palabras. Otros incluso hacemos clinics y concentraciones con charlas táctivas.  Unos queremos ganar muchos torneos y participar en campeonatos mundiales y otros nos conformamos con intentar no quedar los últimos en los torneos que jugamos.
Pero ese no el único esfuerzo que hacemos. Muchos de nosotros hacemos más. Hace poco que han acabado los plazos de las subvenciones y el trabajo de reuniones y de burocracia ha sido ímprobo. Si además sumas las actas, los estados de cuentas, las sesiones de asesoramiento y los trámites varios puedes volverte loco. Igual si formas parte de una sede puede que te libres de parte del trabajo. Si formas parte de un club, vas a currar como un burro.
Pero aún hay otros esfuerzos. Como organizar los torneos. Cada vez hay más. Por eso, cada vez hay más gente que sabe de lo que estoy hablando. Buscar premios, hacer los carteles, publicitarlo en todas partes, intentar que todo el mundo participe y se sienta cómodo...
En el Club de Scrabble El Prat hacemos un esfuerzo extra. Un esfuerzo por enseñar el scrabble entre los más jóvenes, por hacer que los alumnos de primaria y de secundaria practiquen el scrabble. En forma de talleres y en forma de campeonatos. Por eso, estamos organizando este año el 1r Campeonato de Cataluña de Scrabble Escolar. Y es un gran esfuerzo y un gran riesgo. Pero cuando te presentas en un colegio como hoy en el Antoni Gaudí de Castelldefels y compartes la mañana con 51 alumnos de 6.º de primaria, te sientes especial. Si además tienes como compañeros a gente como Francesc Gallén o Francesc Gelabert, como a Anna o a Adela, como a Jordi o a Víctor, notas que las cosas merecen la pena. Si además, los niños te dicen que lo han pasado bien, sientes que estás en el camino correcto. Y que quieres seguir haciendo ese esfuerzo.
Y lo seguiremos haciendo. Después de todo lo que hemos trabajado hasta este momento, no vamos a detenernos ahora, después de las decenas de correos que Francesc y yo mismo hemos enviado, después de los carteles de Adela, del trabajo informático de Francesc y de los emparejamientos que nos ha hecho Octavi, no vamos a parar ahora.
Nos lo debemos a nosotros mismos. Y se lo queremos dedicar a toda la gente que disfruta con els scrabble. Tanto a los que nos han contestado y contribuido en el esfuerzo como a los que hubieran querido hacerlo pero aún no han tenido ocasión de hacerlo.
Es nuestro esfuerzo y creemos sinceramente que merece la pena.